EULALIA CORNEJO DE ECUADOR

LA CAPACIDAD DE SORPRENDERSE...
Hace mucho tiempo me hicieron una invitación para celebrar mi cumpleaños. Me llevaron a un sitio, del cual no conocía detalles, haciéndome prometer que no abriría los ojos para no dañar la magia de lo que una sorpresa implicaba. Sólo se escuchaban voces y se podía percibir que era un sitio grande en donde se presenciaría un espectáculo público.

Teniendo la expectativa que produce la adrenalina en el cuerpo, llegó el momento de entrar a un teatro oscuro, una leve luz inundaba todo el ambiente, me senté y empecé a vivir algo que marcó profundamente mi vida.

El escenario se llenó sutilmente de luces mágicas y del sonido de unas campanas que colgaban de las varias puntas que tenía el sombrero de un arlequín pequeño que se encontraba sentado justo en el centro. Este diminuto ser movía su cabeza para un lado y para otro, produciendo una melodía maravillosa.

De la parte posterior del escenario salieron unos globos enormes, gigantes en realidad, que los lanzaron para que el público pudiera jugar con ellos, toparlos, elevarlos. De pronto una pelota se posó en el escenario, se abrió y de ella apareció un pequeño duende, dando la impresión que tenía un caparazón de caracol encima. Un hombre menudo con traje colorido montaba un triciclo de circo en un alambre que se suspendía en lo alto y traspasaba círculos de fuego sin quemarse. Malabaristas hacían acrobacias sobre todos quienes estábamos allí sentados presenciando la bella obra Pájaros en la cabeza, de un grupo de artistas brasileños que visitó el Ecuador.

¿Por qué compartirles esta experiencia? Pues porque desde ese día yo descubrí que cuando uno es un ilustrador, entra siempre a hacer el trabajo como con los ojos cerrados, con la adrenalina de aquello a lo que nos vamos a enfrentar, el reto que se tiene al leer el cuento de un escritor, escenario mágico en el que tantas cosas suceden y nos hace vivir la alegría, la tristeza o simplemente nos despierta unas pequeñas cosquillas en alguna parte de nuestro ser. Y no solamente nos sentamos en la banca como espectadores, sino que somos actores de la historia, pues podemos topar esos globos enormes con las manos y elevarlos, en donde no hay límites pues pueden existir elefantes de retazos de colores que hacen travesuras o enanos gigantes o monstruos que se asustan de los niños; en donde el mundo es nuestro, en donde podemos inventar y reinventar los colores, las formas, las figuras.

Cuando vivimos algo, nunca volvemos a ser los mismos. Hay cierto nivel de sensibilidad o cierta capacidad para sorprendernos, que la tienen en todo su potencial los niños y quizás algunos que nunca queremos dejar de serlo.

Esa capacidad de sorprenderse nos hace despertar hacia la observación. Cuando perdemos esa capacidad todo parece que tiene el mismo sabor. Cuando un niño pequeño quiere esconderse de su mamá, le basta con poner sus pequeñas manecitas tapando sus ojos y se imagina que su madre ya no lo ve, piensa que está escondidísimo, y si su madre con ternura le sigue el juego, y le dice: ¡oh, no te veo!, ¿dónde te irías?, él dice con una emoción enorme: ¡aquí estoy!, retirando sus manitos de los ojos. Pero en realidad, el pequeño no se movió físicamente a ningún sitio, pero sí lo hizo su imaginación. A los niños esta capacidad de sorprenderse y de causar sorpresa en los demás les deleita y los hace sabios.

Si dejáramos que lo que nos rodea sea mágico, nos fijaríamos en las nubes del cielo y trataríamos de descubrir figuras sin pensar: ¡oh, me mojaré, ya mismo lloverá!, o ¡qué día tan nubloso!Miraríamos a un señor ancianito que va sentado en el bus y trataríamos de descubrir algún rasgo de belleza y lo podríamos convertir en algún personaje de cuento, imaginariamente empezaríamos a ponerle orejas puntiagudas y nariz de duende, capturaríamos ese instante en nuestra retina y nunca volveríamos a ser los mismos. La magia, estaría ya, dentro de nosotros.
EuLaLia CoRnEjO
http://eulaliacornejo.blogspot.com/

11 comentarios:

Coralie Colorie dijo...

Oh this work is wonderful ! Thanks again for sharing !
And thank you for your wonderful comment on my blog I am so happy for our old old man ;-)

eme de rita dijo...

Laliiiiiiiii! que precioso lo que escribes! me encanta leerte.
Y como siempre, preciosa tu ilustración!
bravo!!!
un besazo!

Mundo Mundaca dijo...

La magia y la belleza esta en los hojos de quem vee..si es verdad!
Saber ver con los hojos del corazon sin sensura,sin preconceitos y con la inocencia de los niños.
Todo esto te hace alen de una ilustradora magnífica,no solo por tu técnica primorosa mas por ser quien heres una eterna niña.
Yasmin

Patricia González Palacios dijo...

Comparto plenamente está linda descripción,los adultos en general todos podemos ser artistas ilustradores de la vida, lamentablemente la mayoría pierde esa capacidad de asombro y de imaginar cosas, los que aún jugamos como niños somos capaces de ver más allá y enriquecer nuestros días y nuestra vida. Es un remedio sano para estos tiempos, debería recetarse a todo el mundo, afuera hay mucho por ver y descubrir, tan sólo hay que abrir los ojos, un beso Lali y otro para ti mi ev', paty

sonoio dijo...

que belleza eulalia...
y me recuerda a paul klee

un beso a ambas

Paola Aragón R. dijo...

La magia , que nunca falte, está en cualquier rincón, unas preciosas palabras, gracias por compartir tan bonito momento, la magia, imaginar, soñar, lo trasmites todo en tus ilustraciones, y ahora en tus palabras.

gracias Lali, siempre aprendo cosas bonitas de ti.

un beso

Pao

Eulalia Cornejo dijo...

Gracias querida Ev por publicar mis letras, me lleno de emoción y de gratitud. Gracias a todos por sus palabras de cariño. Ojalá jamás perdamos esa capacidad de ser niños y de sorprendernos hasta con lo más cotidiano y sencillo.

Les quiero mucho amigos, hemos hecho una amistad que vale más que cualquier tesoro, ojalá un día podamos encontrarnos todos al fuego de una chimenea y darnos un gran abrazo!

besos,
lali

roger ycaza dijo...

Muy bien Lali, muy buena experiencia, linda carta!!!

Claudio Cerri dijo...

Wonderful Job!!

TIHADA dijo...

¡ME ENCANTÓ TU CARTA! NO SOY ILUSTRADORA,ESCRIBO Y ME SENTÍ MUY IDENTIFICADA CON LO QUE DECÍS. ¿SERÁ PORQUE EN CADA IMAGEN HAY PALABRAS Y EN CADA PALABRA IMÁGENES?
SALUDOS A LALI Y A EVANGELINA.

Mauricio Jácome Perigüeza dijo...

De tu corazón a tu voz y a tus imágenes...belleza!!! querida Lali.
Eres admirable.

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